El equilibrio en decoración crea ambientes confortables

13 deMar de 2012 | Uncategorized

CREA TU AMBIENTE

Al comprar un piso es habitual encontrarse con espacios definidos de forma generalizada, materiales que no son los que habríamos elegido y colores que no se ajustan a nuestros gustos y la imposibilidad de acordar cambios, sobre plano, con la constructora.
Lo más fácil sería poder elegir antes de la construcción o encontrarnos con un espacio diáfano y que pudiésemos distribuir de acuerdo con nuestras necesidades, pero como en general no es así, solemos realizar reformas, para ir adaptando lo que hemos comprado a lo que realmente deseábamos encontrar. Cambiar alicatados, pavimentos, sanitarios, ampliación de tomas de corriente, puntos de luz, TV o mobiliario, suponen pequeños esfuerzos económicos en relación con lo ya invertido.

Me dedico al diseño de interiores y me gustaría hablaros de ello.

El diseño de interiores tiene por objetivo el espacio en sí mismo y debe ser percibido por todos los sentidos.

Un buen diseño tiene que responder a un juicio sensorial completo. Importan la funcionalidad y la estética visual, el confort, los aromas, la calidez o frescura al tacto de ciertas texturas, la capacidad de absorción de los sonidos no deseados en favor de aquellos que añaden estímulos positivos, en general todo lo que afecte a la percepción.

Todos los estilos, cuando están bien trabajados y con calidad, perduran en el tiempo y cuando definimos los ambientes donde habitamos, lo hacemos con una perspectiva a largo plazo. Sin embargo, también se pueden realizar actualizaciones que renueven el espacio, siguiendo nuevas tendencias y con pocos medios.

La distribución, es el primer punto a tener en cuenta. Nos basamos en la actividad para la que se crea el espacio y los movimientos necesarios para realizar esa actividad, por ejemplo, acortar la distancia entre el comedor y la cocina.
Cuando nos ponemos ante un espacio vacío, hay que comenzar a hacerse toda una serie de preguntas, como el uso que va a hacer del mismo, las necesidades, el tiempo que se va a utilizar y quienes lo van a utilizar. Es primordial estudiarlo desde el punto de vista del que lo va a utilizar y entender sus necesidades, juegos, lectura, descanso o cualquier otra actividad.

Iniciamos el proyecto con este y otros puntos importantes a tener en cuenta, como son la luz, el color, las formas, los materiales… Una vez conocidos empezamos a darle forma.

El color es una de las formas más económicas para cambiar los ambientes y con resultados espectaculares.

Están divididos en dos grandes grupos: colores cálidos o fríos.
Los primeros estimulan, energizan y favorecen la actividad física y mental. Sin embargo los fríos no afectan en exceso, son relajantes y estimulan el sueño.
Incluidos en estos grupos los colores neutros y ocres para realizar ambientes serenos y relajantes. Con los tonos también podemos jugar, claros cuando queremos agrandar, iluminar o purificar el ambiente y más intensos para potenciar la actividad. Los oscuros los utilizaremos cuando se trate de ambientes más íntimos o que necesiten de mucha fuerza.
Se les atribuyen, dependiendo de las culturas diversos cualidades y significados que generan cientos de sensaciones y emociones. El rojo, por ejemplo en nuestra cultura significa alarma, fuego o peligro y el blanco pureza, sin embargo en la cultura Japonesa el blanco es el color del luto.

La luz, con solo modificar el tipo de iluminación nos cambia la decoración en general y hoy existe una oferta muy amplia.
Por ejemplo, para crear un ambiente navideño, a veces solo es necesario colocar unas bombillas de colores, uno de fiesta con LED’s que cambian de color o si reducimos la intensidad de luz, podemos crear ambientes mucho más íntimos. También podemos dar un valor especial a un cuadro o una zona de lectura, colocando una luz invidualizada.
Ni que decir tiene que el permitir la entrada de la luz exterior, tamizarla con visillos de colores o potenciarla con colores claros para los espacios pequeños, nos ayudará a cambiar la percepción de cualquier espacio.
Para crear un ambiente relajante, a veces solo necesita el cambio de tipo de luz.

Las formas, también ayudan a cambiar la percepción de los espacios.
El cuerpo humano es simétrico y eso influye en la percepción del equilibrio.
Las formas, las líneas, las simetrías, tienden a equilibrar la disposición de los elementos. La colocación de dos lámparas iguales sobre la mesita de la entrada o de cuadros de igual forma y tamaño sobre la pared, ayudarán a percibir ese espacio como equilibrado y producirá una sensación de relajación.
Quién no ha entrado en una sala de espera con los sillones iguales o en el mismo tono cromático, lamparas a los lados y cuadros del mismo tamaño y estilo. Todo está estudiado, para hacerte la estancia más llevadera. En todos los casos debemos buscar el equilibrio para crear ambientes confortables.

Los materiales o telas, aportan infinidad de texturas que enriquecen el resultado final.
Visillos que tamizan y cambian la luz, tapicerías para grandes ventanales, sedas o satenes, texturas distintas, que en el mismo tono cromático, crean por sí solas ambientes calidos.

Antes de realizar una reforma es necesario reconocer el ambiente que nos gustaría recrear, para ello podemos recurrir a las revistas de decoración o a tiendas de mobiliario y estudiar detenidamente el espacio a cambiar para ver como adaptarlo.
Hay tantos tipos de decoración como gustos, es decir, infinitas. Pero hay reglas que si seguimos, nos ayudarán a conseguir el resultado esperado.

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