La Lengua de Signos no es Universal

3 deNov de 2013 | Uncategorized

El lenguaje de signos:

Concepción integral de las personas sordas.

Las personas sordas han existido desde siempre aunque la percepción de sus características peculiares ha ido evolucionando, desde la incomprensión y el desconocimiento hasta el reconocimiento de sus particularidades en plena igualdad de derechos con las demás personas.
Así, en un primer momento se hablaba de “mudos”, considerando a los sordos incapaces de desarrollar una lengua y por lo tanto de pensar y razonar.
Más tarde se desarrolló el término “sordomudo”, que ha venido utilizándose hasta la actualidad en el habla popular, pero que tampoco describe la naturaleza de las personas sordas.
Desde los ámbitos médico, educativo, de servicios sociales, etc, también se han utilizado algunas veces términos que dibujan una imagen de los sordos/as como personas con escasas habilidades sociales o con poca inteligencia al hacer énfasis en la falta de audición desde un punto de vista patológico, de carencia, una discapacidad o minusvalía. Estas ideas quedan en la memoria colectiva y perjudican el verdadero conocimiento y acercamiento de los oyentes con el mundo de los sordos/as, provocando respuestas de exclusión y falta de normalidad en vez de valorar las diferencias culturales y la riqueza de su singular lengua. Sin embargo la Comunidad sorda considera la sordera una diferencia lingüística y cultural, pues a través de su lengua son capaces de desarrollar las habilidades y conocimientos propios de cualquier persona, aunque plantee dificultades añadidas dentro de la sociedad mayoritariamente oyente.
Para entender mejor estos conceptos hay que discernir entre varios términos ya que las diferencias individuales en el acceso a la lengua oral, así como las diferencias culturales, familiares y personales dibujan realidades distintas para cada individuo dependiendo de estos factores.
Decimos que una persona es “sorda” (con “s” minúscula) cuando no oye bien, por tener sordera congénita o haber dejado de oír a lo largo de su vida (antes o después de adquirir el lenguaje oral).
Por otro lado hablamos de personas “hipoacúsicas” cuando su capacidad auditiva se ha deteriorado, ocasionando problemas de interacción y comunicación que pueden solventarse mediante el uso de dispositivos técnicos que les permiten seguir utilizando el lenguaje oral.
Así mismo una persona “Sorda” (con mayúsculas) es aquella que utiliza la Lengua de Signos como modo de comunicación primario, que usualmente no oye bien y que se identifica con otras personas sordas.
Además de la forma diferenciada de su lengua, los Sordos/as tienen unas características propias que hacen que la experiencia visual desarrolle un papel predominante en su experiencia vital, conformando una minoría social con una lengua y valores diferenciados a la que se denomina “Comunidad Sorda”.
Así pues no todas las personas sordas participan en la Comunidad Sorda pues pueden ser culturalmente oyentes, al haber estado inmersos en un ambiente oyente, sin relacionarse con otras personas sordas o por haber perdido la audición cuando ya habían establecido un sistema lingüístico y social oyente.
De la misma manera las personas oyentes pueden pertenecer a la Comunidad Sorda aunque oigan, por haber crecido y evolucionado dentro de ella, conociendo las particularidades de esta comunidad y la Lengua de Signos (por ejemplo, hijos o padres oyentes de personas sordas o personas que se han acercado a esta Comunidad por motivos profesionales o afectivos ya de adultos)
A partir de investigaciones lingüísticas iniciadas en los años 60 se conoció que la comunicación gestual y visual utilizada por las personas Sordas constituía un verdadero sistema lingüístico que cumple las mismas funciones que otras lenguas desarrollan oralmente. (representación, comunicación y abstracción)
La Lengua de signos es una lengua visual-gestual que se organiza en el espacio, a veces simultáneamente, a diferencia de las lenguas orales que son auditivo-vocales y se desarrollan temporalmente. Se estructura, de la misma forma en los diferentes niveles (fonológico, léxico, morfosintáctico y pragmático).
El hecho de que ésta haya sido reconocida como una lengua oficial en igualdad de condiciones con las demás lenguas de los oyentes en nuestro país ha supuesto un avance muy importante para la Comunidad Sorda, pues aún siendo un grupo lingüístico minoritario debe tener el mismo tratamiento que las demás.
A su vez desde la Comunidad Sorda se hacen esfuerzos por dar a conocer su peculiar cultura y promover también el acceso de los sordos al mundo oyente, pues necesitan acceder a los conocimientos y aprendizajes de una sociedad mayoritariamente oyente. Así, en la actualidad lo más común para las personas sordas es desarrollar un bilingüismo cultural y lingüístico que les permita por un lado desarrollarse en su propio lenguaje y cultura y a la vez participar en la sociedad accediendo a la lectura y a la información de los medios de comunicación, a actividades de ocio o relaciones con el mundo oyente. Esto se desarrolla básicamente desde la Confederación Nacional de Sordos Española (CNSE), a través del asociacionismo y de la escuela.
La Lengua de Signos surge de la necesidad de las personas sordas por comunicarse, algo esencial en el ser humano. Incluso los niños sordos que han nacido en ambientes oyentes y no han sido expuestos a la lengua de signos crean gestos para comunicarse con una sintaxis y morfología muy simples, pero como en el caso de niños oyentes privados de comunicación, necesitan interaccionar con otras personas sordas para lograr dar el salto cualitativo hacia un sistema lingüístico completo. Afortunadamente, en la actualidad hay mayor concienciación y apoyos para facilitar a los niños sordos esta inmersión y el sistema educativo cuenta con recursos que hace no tantas décadas eran escasos debido a que se intentaba oralizar a estos niños sin dejarles experimentar su lenguaje más natural por lo que no llegaban a desarrollar todo su potencial comunicativo y lingüístico, además de repercutirles negativamente en el acceso a los demás conocimientos.
La Lengua de Signos no es universal, al igual que las lenguas orales. Muchos oyentes al acercarnos al mundo de los sordos nos sorprendemos por desconocimiento, pero lo cierto es que el lenguaje y la comunicación humanos no se crean para utilizarse en base a unas normas, son una necesidad que surge por interacción, algo que está vivo y depende de cada cultura y forma de vivir. Así pues para los chinos el signo de “comer” se haga quizás como sujetando unos palillos y para otras lenguas de signos con la mano, etc.
Al igual que las lenguas orales tienen semejanzas y diferencias intrínsecas, la evolución de las lenguas de signos está vinculada también con las escuelas que fueron fundadas en otros siglos por profesores o educadores que se interesaron por este colectivo, expandiéndose a través de sus propios alumnos que crearon otras escuelas. En cada región se aportaron las peculiaridades propias y luego se fueron transmitiendo de generación a generación, perfeccionándose y haciéndose los signos cada vez con un uso más normativo. Así pues las Lenguas de Signos son ricas, variadas y complejas, aunque las Comunidades Sordas utilizan (al igual que los oyentes el inglés) una Lengua de Signos que les permite entenderse para ocasiones especiales, conferencias, encuentros o relación entre distintas comunidades.
A este respecto Internet ha supuesto una mejora cualitativa en el acceso a la información y amplitud en las relaciones entre los sordos de diferentes lugares.. Así pues aunque solo se trate de aprender algunas palabras en Lengua de Signos, ya quizás solo con eso podamos iniciar una comunicación con una persona Sorda sin sentirnos incómodos por no saber cómo comunicarnos con ella, rompiendo esa barrera inicial a la que están desgraciadamente tan acostumbrados. Las personas sordas disponen de muchos recursos para hacerse entender entre los oyentes, pues los han tenido que aprender hasta para comprar el pan. Nosotros podemos aprender también algunos recursos para acercarnos a su mundo y así descubrir que vivimos en un mismo planeta y que podemos aportarnos cosas valiosas unos a otros.

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